Una mirada demográfica, religiosa y política al Estados Unidos del siglo XXI

 Se está produciendo una transformación profunda como veremos,  que afecta a tres elementos esenciales de cualquier sociedad: la composición de su población, sus creencias religiosas y sus preferencias políticas.

No se trata de una cuestión ideológica, sino demográfica. Las cifras oficiales muestran que Estados Unidos está experimentando cambios que probablemente marcarán su evolución durante las próximas décadas.

El cambio demográfico

Durante buena parte del siglo XX, Estados Unidos fue una nación donde la población blanca no hispana representaba una mayoría muy amplia.

Hoy la situación es diferente.

Según los datos más recientes del Censo estadounidense, la composición aproximada de la población es la siguiente:

  • Blancos no hispanos: 57-59 %
  • Hispanos o latinos: 19-20 %
  • Afroamericanos: 12-13 %
  • Asiáticos: 6 %
  • Personas de dos o más razas: 4-5 %
  • Indígenas americanos y nativos de Alaska: 1 %
  • Nativos de Hawái e islas del Pacífico: 0,2 %

Lo más relevante no es la fotografía actual, sino la tendencia ya que la población blanca no hispana continúa disminuyendo en términos relativos, mientras que hispanos, asiáticos y ciudadanos de origen mixto aumentan su peso dentro del conjunto nacional. Además, las generaciones jóvenes son significativamente más diversas que las generaciones de mayor edad. Esto significa que el rostro de Estados Unidos dentro de veinte o treinta años probablemente será distinto al que conocieron sus padres y abuelos.

Una transformación religiosa silenciosa

Los cambios demográficos tienen consecuencias culturales y religiosas.

Durante siglos, el protestantismo fue el principal referente espiritual de la sociedad estadounidense. Hoy sigue siendo una fuerza importante, pero el panorama religioso es mucho más diverso, dado que la composición racial de algunas confesiones resulta especialmente reveladora.

Entre los católicos estadounidenses:

  • 57 % son blancos.
  • 33 % son hispanos.
  • 4 % asiáticos.
  • 2 % afroamericanos.

Los musulmanes estadounidenses presentan una composición muy diversa:

  • 30 % blancos.
  • 30 % asiáticos.
  • 20 % afroamericanos.
  • 11 % hispanos.

Los hindúes son mayoritariamente asiáticos, mientras que las iglesias protestantes históricas siguen siendo predominantemente blancas.

Al mismo tiempo, aumenta el número de ciudadanos que no se identifican con ninguna religión organizada.

El resultado es una sociedad más plural, donde ninguna tradición religiosa posee ya la influencia social indiscutida que tuvo en el pasado.

Si utilizamos el gran estudio nacional de Pew Research de 2023-2024, publicado en 2025, la distribución religiosa de los adultos estadounidenses es aproximadamente esta:

Religión Porcentaje
Cristianismo (total) 62 %
Protestantes 40 %
Católicos 19 %
Otros cristianos 3 %
Sin afiliación religiosa 29 %
Judíos 2 %
Musulmanes 1 %
Budistas 1 %
Hindúes 1 %
Otras religiones 2 %

La evolución desde 2007

Grupo 2007 2024
Cristianos 78 % 62 %
Sin afiliación religiosa 16 % 29 %
Otras religiones 5 % 7 %

Demografía

  • Menos peso relativo de los blancos no hispanos.
  • Más peso de hispanos, asiáticos y población mestiza.

Religión

  • Menos cristianismo tradicional.
  • Más diversidad religiosa.
  • Más personas sin religión.

Política

  • Los patrones de voto heredados se vuelven menos previsibles.
  • Hispanos y asiáticos ya no votan de forma tan uniforme como hace veinte años.

No son tres fenómenos independientes. Son tres manifestaciones de un mismo proceso histórico.

«Estados Unidos no sólo está cambiando quiénes son sus ciudadanos; también está cambiando qué creen y cómo votan.»

  • Cristianismo: 62 %
  • Sin religión: 29 %
  • Judaísmo: 2 %
  • Islam: 1 %
  • Budismo: 1 %
  • Hinduismo: 1 %
  • Otras religiones: 2 %

Esas cifras proceden directamente del gran estudio nacional de Pew y reflejan con bastante precisión el panorama religioso estadounidense actual.

El factor político

Durante décadas existió un esquema relativamente sencillo:

  • Los blancos tendían a votar republicano.
  • Los afroamericanos votaban masivamente demócrata.
  • Los hispanos se inclinaban mayoritariamente por los demócratas.
  • Los asiáticos mostraban una preferencia moderada por el Partido Demócrata.

Según los datos electorales de 2024:

  • Los votantes blancos apoyaron mayoritariamente al Partido Republicano.
  • Los afroamericanos continuaron respaldando de forma abrumadora al Partido Demócrata.
  • Los hispanos mostraron una división mucho más equilibrada que en décadas anteriores.
  • Los asiáticos mantuvieron una ligera preferencia demócrata, aunque también aumentó el apoyo republicano.

Quizá el dato más significativo es que algunos grupos que durante años parecían políticamente previsibles están comenzando a modificar sus preferencias. Esto sugiere que la identidad racial, aunque importante, no determina automáticamente el comportamiento electoral.

Un dato que suele sorprender

Si tomamos como referencia el período posterior a la Segunda Guerra Mundial (1945-1994), los demócratas dominaron el Congreso durante una etapa extraordinariamente larga.

  • Los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes en 1954 y no la perdieron hasta 1994.
  • Es decir, controlaron la Cámara durante 40 años consecutivos.
  • También controlaron el Senado desde 1954 hasta 1980, unos 26 años seguidos.

Esto significa que buena parte de la historia moderna de Estados Unidos —la Guerra Fría, Kennedy, Vietnam, la llegada a la Luna, Nixon, Reagan— transcurrió con un Congreso dominado por los demócratas, incluso cuando el presidente era republicano.

El gran cambio de 1994

Las elecciones de 1994 marcaron un antes y un después ya que los republicanos conquistaron simultáneamente la Cámara y el Senado por primera vez desde 1954, en la llamada «Revolución Republicana» liderada por Newt Gingrich. Muchos historiadores consideran que ahí comenzó el sistema político que conocemos hoy.

Desde 1994: alternancia constante

Si observamos los últimos treinta años vemos algo muy diferente a la estabilidad anterior:

  • Republicanos: control del Congreso tras 1994.
  • Demócratas: recuperación parcial durante la era Obama.
  • Republicanos: recuperación con el Tea Party en 2010.
  • Demócratas: avances en 2018 y control completo en 2021.
  • Republicanos: recuperación del Congreso y control unificado tras las elecciones de 2024.

La conclusión objetiva es que el sistema político estadounidense se ha vuelto mucho más competitivo y volátil que durante la segunda mitad del siglo XX.

  • Durante décadas los demócratas dominaron el Congreso cuando Estados Unidos era más homogéneo racial y religiosamente.
  • El gran giro político comienza precisamente cuando los cambios demográficos empiezan a acelerarse en los años 80 y 90.
  • Desde entonces ninguna coalición política ha conseguido una hegemonía estable.

Presidentes de Estados Unidos desde 1945

Período Presidente Partido
1945-1953 Harry S. Truman Demócrata
1953-1961 Dwight D. Eisenhower Republicano
1961-1963 John F. Kennedy Demócrata
1963-1969 Lyndon B. Johnson Demócrata
1969-1974 Richard Nixon Republicano
1974-1977 Gerald Ford Republicano
1977-1981 Jimmy Carter Demócrata
1981-1989 Ronald Reagan Republicano
1989-1993 George H. W. Bush Republicano
1993-2001 Bill Clinton Demócrata
2001-2009 George W. Bush Republicano
2009-2017 Barack Obama Demócrata
2017-2021 Donald Trump Republicano
2021-2025 Joe Biden Demócrata
2025-actualidad Donald Trump Republicano

 

Si tomamos el período completo entre 1945 y hoy:

Tiempo de los prsidentes en la Casa Blanca

Demócratas. Total aproximado: 40 años  Republicanos. Total aproximado: 40 años

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el poder presidencial en Estados Unidos ha estado repartido de forma extraordinariamente equilibrada entre demócratas y republicanos.

¿Cómo es posible que un país que ha cambiado tanto siga manteniendo un equilibrio político tan parecido durante casi ochenta años?

Durante gran parte del siglo XX, Estados Unidos fue una nación relativamente homogénea en términos demográficos, mayoritariamente cristiana y con un equilibrio político bastante previsible. Hoy el país es más diverso racialmente, más plural religiosamente y más competitivo políticamente. Quizá la gran pregunta del siglo XXI no sea quién ganará las próximas elecciones, sino qué nueva mayoría social terminará emergiendo de estos cambios.

Una nación en transición

La combinación de estos tres fenómenos —cambio demográfico, transformación religiosa y evolución política— dibuja una imagen particularmente interesante. Estados Unidos no está dejando de ser Estados Unidos. Sin embargo, sí está cambiando la composición de la población que lo forma, las creencias de sus ciudadanos y las alianzas políticas que han definido su historia reciente.

Los grandes cambios históricos rara vez ocurren de forma repentina. Suelen desarrollarse lentamente, generación tras generación, hasta que un día resulta evidente que la sociedad ya no es exactamente la misma que fue décadas atrás.

No tanto preguntarnos qué es hoy Estados Unidos, sino intentar comprender qué país será dentro de treinta años. Porque las cifras parecen indicar que la transformación ya está en marcha.

Luis Prats

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